16 de septiembre de 2015

De algún momento de mayo


What good is a love song without the love?

Recibir una carta en papel escrita a mano debería ser motivo de alegría, ya que nos encontramos en pleno siglo XXI donde la gente se declara su amor a través de emojis.

Amor, amistad, sentimientos diversos.

¿Por qué esta carta no da en el clavo?

Porque alguien más te incito a escribirla. No fue una llama que nació de tu dulce corazón. No, fue motivación externa.

Porque has escrito muchas cartas, a muchas personas. Algo que se hace con mucha frecuencia deja de ser especial. Así que no me sorprende que hicieras una carta. Tampoco me sorprende que fuese para mí. Ellas ya te lo habían dicho, ya me lo habían dicho. El elemento sorpresa es importante para darle el toque especial a algunas cosas.

Porque no creo en tus palabras. Tus palabras son enredaderas. Yo no soy una persona metafórica, yo soy una persona literal, que le gustan las bromas de lengua donde se nota el detalle entre lo metafórico y lo literal. Yo confié en tus palabras como algo literal. Luego, me enteré de que eran artimaña tuyas. ¿Esta vez también lo son? No lo sé, pero caer dos veces por el mismo precipicio no es my cup of tea.

No voy a negarlo, en el fondo fue un bonito detalle, pero me pregunto: ¿por qué? ¿Para qué?

Una persona que sufre de alexitimia no es capaz de expresar sus emociones a través de sus palabras.

¿Cómo se le llama entonces a la persona que utiliza las palabras para comunicar sentimientos que no son reales?

Palabras que comunican algo y en realidad no son lo que son.

Estoy molesta, molesta porque me incomoda no poder creer en tus palabras.

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