Hay momentos donde la vida te pone a prueba. Son esos
momentos donde te preguntas: ¿ estoy en
el lugar correcto? ¿Estoy con las personas correctas? ¿Estoy haciendo lo que me
gusta? ¿Lo estoy haciendo con pasión? ¿No me arrepentiré? Preguntas que nos
hacemos sobre nuestra existencia, sobre el futuro desconocido y el
desconcertante momento presente que parece una bomba de tiempo. Todo bien hasta
ahí, pero y si también coincide con esa etapa donde te sientes exasperantemente
solo aunque estés rodeada de un millón
de personas. Entonces además de las preguntas existenciales, revalúas a tus amistades,
¿me aleje de ellos o ellos se alejaron de mí?, ¿estoy proyectando cosas que
ellos no quieren en sus vidas y por eso inconscientemente se alejan?, ¿estoy
poniéndolo demasiada importancia a un solo plano de mi vida? ¿Tendré las mismas
amistades en uno o dos años? ¿Tendré que buscar nuevas amistades? Y te das cuenta que aunque te creas muy
independiente y sin miedo a la soledad, la naturaleza humana golpea tu cara sin
piedad y te recuerda que (lamentablemente?) eres un ser hecho para convivir en
sociedad. De repente descubres una nueva
característica de tu ser, le temes a la soledad, ¿le temo a la soledad?, si,
aparentemente si pero nadie deberá saberlo I’m ashamed of it!
When you feel my heat
Look into my eyes
It's where my demons hide
It's
where my demons hide
Don't get too close
It's dark inside
Demons - Imagine Dragons
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