El karma ha estado jugando con nosotros. Eso de “no hagas a
los demás lo que no quieres que te hagan a ti” debería ser una máxima. Ella
quiere que le escribas por iniciativa propia, que le digas cosas bonitas, a ti
no te nace. Tú quieres que yo te escriba por iniciativa propia y que te diga
cosas bonitas, a mí no me nace. Yo quiero que él me escriba por iniciativa
propia y que me diga cosas bonitas, a él no le nace. La pregunta es ¿qué tan
larga es esta cadena? ¿Por qué somos tan pendejos para seguir en esta especie
de círculo vicioso? Si yo te sigo ignorando, él me seguirá ignorando a mí. Él
ya se cansó, un eslabón menos de la cadena. Creo que yo debo hacer lo mismo. Ni
siquiera despechada me nacerá escribirte, es más mientras te besaba pensaba en “estoy
borrando sus besos con tus besos” “que alguien me devuelva tus besos” “ Man,
por que no puede ser tan fácil como es con él, contigo” Sé que está mal, creo
que nunca antes había besado alguien pensando tan intensamente en alguien. Me
sentí muy mal, no quiero que el karma me cobre esa parte.
A veces pienso que esta relación está diseñada para que yo
me vea en un espejo. El espejo es el siguiente Yo con A es lo mismo a Yo con B,
A me trata como yo trato a B. B me dice cosas que yo le digo a A, o le decía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario