Tengo miedo de escoger el tema de tesis. Siento que es como
casarse. Si, tal cual como contraer matrimonio. Uno quiere que sea para toda la
vida, pero según muchos si no funciona te divorcias y listo; en este caso, buscas otro tema. Suena tan
fácil decirlo, buscar otro tema implica la inversión de nuevas horas de
investigación, nuevos viajes a la biblioteca, cambiar enfoque, redefinir,
reestructurar, etc. Ya hemos hablado anteriormente de lo difícil que es para el
ser humano cambiar y si no ha quedado claro la película los Croods lo explica
muy bien. Sin más divagaciones, quiero encontrar el tema ideal, no el perfecto.
El perfecto no existe y eso me va a llevar a no estar conforme con ninguno de
los que encuentre y terminaré en una cadena de divorcios sin fin, así como los
divorcios son costosos, los cambios de tema también. Quiero encontrar un tema
que me permita crecer como traductora, que en caso de una tesis de maestría me
de luces para la creación de una línea investigativa propia. Quiero encontrar
un tema interesante, que no me aburra, que cada pedazo de información nueva que
obtenga sea tan satisfactorio como un bocado de fresa con chocolate. Teniendo
en cuenta que debo tener una relación de entre 3 a 4 años con mi tema, debemos
llevarnos bien. Quiero un tema que aporte conocimiento relevante del país o
para el país. Mi objetivo es recorrer el mundo pero antes de partir quiero
dejarle un pedacito de mí a mi tierra natal, unas hojas empastadas que le
sirvan, que le permitan progresar. En resumidas cuentas quiero amar a mi tema y
que mi tema me ame de vuelta. Vamos a experimentar esta etapa de amor,
conocimiento y matrimonio.
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