29 de agosto de 2014

I Crónicas del TEG


Tengo miedo de escoger el tema de tesis. Siento que es como casarse. Si, tal cual como contraer matrimonio. Uno quiere que sea para toda la vida, pero según muchos si no funciona te divorcias y listo;  en este caso, buscas otro tema. Suena tan fácil decirlo, buscar otro tema implica la inversión de nuevas horas de investigación, nuevos viajes a la biblioteca, cambiar enfoque, redefinir, reestructurar, etc. Ya hemos hablado anteriormente de lo difícil que es para el ser humano cambiar y si no ha quedado claro la película los Croods lo explica muy bien. Sin más divagaciones, quiero encontrar el tema ideal, no el perfecto. El perfecto no existe y eso me va a llevar a no estar conforme con ninguno de los que encuentre y terminaré en una cadena de divorcios sin fin, así como los divorcios son costosos, los cambios de tema también. Quiero encontrar un tema que me permita crecer como traductora, que en caso de una tesis de maestría me de luces para la creación de una línea investigativa propia. Quiero encontrar un tema interesante, que no me aburra, que cada pedazo de información nueva que obtenga sea tan satisfactorio como un bocado de fresa con chocolate. Teniendo en cuenta que debo tener una relación de entre 3 a 4 años con mi tema, debemos llevarnos bien. Quiero un tema que aporte conocimiento relevante del país o para el país. Mi objetivo es recorrer el mundo pero antes de partir quiero dejarle un pedacito de mí a mi tierra natal, unas hojas empastadas que le sirvan, que le permitan progresar. En resumidas cuentas quiero amar a mi tema y que mi tema me ame de vuelta. Vamos a experimentar esta etapa de amor, conocimiento y matrimonio.

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